En diciembre de 2024, Estados Unidos sancionó a varias entidades paquistaníes vinculadas al desarrollo de misiles balísticos, incluyendo al Complejo de Defensa Nacional, una instalación clave en la producción de estas armas. Según el Departamento de Estado, la medida busca contrarrestar la amenaza de proliferación tecnológica que representa Pakistán. Sin embargo, el gobierno paquistaní calificó la decisión como “desafortunada y parcial”, argumentando que refuerza las asimetrías militares con la India y afecta la estabilidad regional.

Esta postura se intensificó con las declaraciones del asesor adjunto de seguridad nacional de Estados Unidos, Jon Finer, quien advirtió sobre los posibles alcances de los misiles balísticos paquistaníes, señalándolos como una amenaza directa para Estados Unidos.

En respuesta, Islamabad reafirmó que su capacidad estratégica está diseñada para defender su soberanía y mantener la paz en el sur de Asia, descartando que represente un riesgo global.

Efectos contraproducentes y el rol de China

Lejos de disuadir a Pakistán, las sanciones podrían incentivar la modernización de su programa de misiles, crucial en su estrategia de “disuasión de espectro completo” frente a la India. Además, el creciente vínculo entre Estados Unidos e India, que incluye cooperación tecnológica y militar, es percibido en Islamabad como una amenaza directa.

En este contexto, Pakistán podría fortalecer aún más su relación estratégica con China, como ya ocurrió en el pasado tras sanciones similares. Pekín ha sido un socio clave en el desarrollo de capacidades balísticas paquistaníes, desafiando históricamente las restricciones impuestas por Washington.

El distanciamiento entre Estados Unidos e Islamabad, sumado al acercamiento paquistaní a China, plantea un escenario complejo en el sur de Asia, con implicaciones para la estabilidad regional. Una relación más estrecha entre Pakistán y Pekín podría incluso influir en otros escenarios estratégicos, como Irán, donde ambos países mantienen vínculos significativos.

Diálogo como alternativa a las sanciones

En lugar de apostar únicamente por medidas coercitivas, expertos sugieren que un enfoque diplomático más amplio podría ser más efectivo. Reanudar diálogos bilaterales sustantivos y fomentar canales de comunicación, como la diplomacia de segunda vía, permitiría abordar las preocupaciones mutuas y reducir las tensiones.

Para Pakistán, clarificar sus objetivos defensivos y tranquilizar a Estados Unidos sobre sus desarrollos tecnológicos podría contribuir a aliviar las tensiones. Por su parte, Washington debería considerar las percepciones de amenaza que enfrenta Islamabad, reconociendo la dinámica de rivalidad con la India.

En un momento de creciente riesgo nuclear y desconfianza global, la estabilidad estratégica en el sur de Asia demanda compromisos diplomáticos que fortalezcan la paz y no exacerben la carrera armamentista. Las sanciones, como herramienta aislada, podrían ser insuficientes e incluso contraproducentes.

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Fuente: Bulletin of Atomic Scientists

Redacción
Equipo de redacción de Escenario Mundial. Contacto: info@escenariointernacional.com

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