La creciente influencia de China, aunque favorable en múltiples aspectos, también ha traído desafíos. Uno de los fenómenos en torno a su presencia y expansión a nivel internacional recae en el aumento de la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR). Múltiples informes recalcan que la flota pesquera de China es la más grande del mundo, con más de 3.000 barcos que operan en diversas regiones.

Este fenómeno es moneda corriente en Argentina, donde la milla 201 se ha convertido en un escenario recurrente de depredación de recursos marinos. Ubicada justo fuera de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Argentina, esta área se encuentra (casi siempre) rodeada de cientos de buques extranjeros que realizan actividades de pesca intensiva de diversas especies, principalmente el calamar illex. La facilidad de operar al límite de la legalidad -generada en gran parte por la falta de regulación internacional-, avala la sobreexplotación de los recursos marítimos y amenaza el ecosistema del Mar Argentino.

En este espacio, China se hace cada vez más presente, lo que genera tensiones debido a la depredación de los recursos y a la competencia desleal con los pescadores e industrias locales. No obstante, países como España comienzan a tomar relevancia al realizar este tipo de prácticas, aunque están siendo documentadas en mucha menor medida.
Los números a tener en cuenta sobre la pesca ilegal en Argentina
En este contexto de constante cambio e influencia geopolítica, la geoestrategia y el desarrollo territorial se convierten en herramientas clave para comprender y abordar este tipo de desafíos. El politólogo y docente universitario (UADE, UCA, Austral), Matías Battaglia, realizó una pequeña investigación que se torna ampliamente relevante. Battaglia, además, es Magíster en Relaciones y Negociaciones Internacionales, especializado en Economía y Negocios en Asia Pacífico
Además de la creación de un mapa para graficar el estudio, Battaglia analiza los movimientos de pesca con bandera china y española en marzo del 2024. Un año atrás, los resultados son casi los mismos al día de hoy: un gran despliegue en términos de magnitud y alcance global. Argentina no fue la excepción a la regla, ya que la pesca extranjera logró localizarse estratégicamente en la cercanía de la ZEE, aunque siendo extremadamente rigurosa al no ingresar a las aguas de las Islas Malvinas.

De su estudio, Battaglia extrae ciertas conclusiones que compartió con Escenario Mundial. Por un lado, afirma que, más allá de lo que “en general se escucha sobre la cuestión de la pesca ilegal”, todos los candidatos que fueron analizados “claramente pescan en el límite de milla 201, con lo cual es bastante probable que estén pescando, por momentos, en aguas nacionales de la ZEE argentina”. “También la realidad es que hacen pesca dentro del ámbito de altamar, lo cual no sería tan cuestionable”, afirma el especialista.
No obstante, por otro lado, destaca que existen diferencias llamativas dentro del estudio ligadas al accionar de estos países en las aguas de las Islas Malvinas. “Dentro de las particularidades y lo que tiene que ver con Malvinas, sí se encuentran ciertas diferencias a la hora de actuar. Por un lado tenemos a Chile y Brasil que mantienen una posición bastante coincidente con el apoyo de Argentina en Malvinas, mientras que Uruguay -si bien la flota con su bandera no va a Malvinas- sí termina siendo Montevideo un puerto de recalada”, destaca. “Dentro de la temática de Malvinas, Uruguay tiene algunas cuestiones pendientes”, subrayó Battaglia.
Por último, el especialista recalca un tema a tener en consideración: las diferencias en el accionar de China y de Taiwán en torno a la pesca ilegal, las aguas nacionales argentinas y su incursión en Malvinas. “Efectivamente Taiwan pesca al estilo español: usando las licencias de los kelpers. China continental, siendo más o menos fiel a lo que dice diplomáticamente, no ingresa en las aguas de Malvinas”, concluyó Battaglia.

Bajo este panorama, es menester que Argentina impulse nuevas políticas públicas que promuevan la protección de los recursos marítimos nacionales y la cooperación multilateral para garantizar la seguridad y sostenibilidad del espacio. De lo contrario, Argentina nunca podrá erradicar la pesca ilegal interna y la de los buques extranjeros que realizan pesca ilegal en los límites de las 200 millas marinas y en alta mar, sobre la plataforma continental extendida y las aguas de Malvinas sobre los recursos migratorios originados en las aguas nacionales y de dominio argentino, en palabras del experto César Lerena.
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